Este año el grupo de autobiografía empezó tras un Carnaval tardío, así que prácticamente se solapó con el reinicio del espacio semanal de motivación literaria y exploración personal que coordino en Montevideo hace ya veintiún años, desde mi segundo retorno al país (para los que hacen el taller de autobiografía y les hubiera gustado tener la oportunidad de sumarse al "permanente", tenemos siempre previsto un segundo comienzo del año, el de los "ciclistas" enseguida de Semana Santa, a comienzos de abril). Los grupos empiezan ahora con integrantes de años pasados que han decidido continuar o retomar su proceso este año, pero por supuesto está previsto que nuevos participantes se suban al barco y se adentren en las aguas. Serán dos horas semanales de reconexión con lo importante, lo interior, lo profundo, la gracia del darse cuenta, el gozo de ser y estar, de crear, de descubrir/se, de encontrar y desarrollar cada voz narrativa pero desde lo orgánico (no con análisis, fórmulas o recursos de otros autores). De alimentar nuestra mirada literaria que es, finalmente, el sello único de la existencia de cada uno: su huella digital. Un espacio personal/ritual que ocupar cada semana, de plena desconexión digital y atención plena, más la pertenencia a esta comunidad de gente que escribe y crea, y que, cuanto más tiempo pasa, más va develando cada uno la belleza de su estatua -única, irrepetible- sacando lo que sobra y permitiéndole emerger, como dicen que hacía (y que decía él que hacía) Michelangelo con el mármol.

Son muy bienvenidos quienes se animen a empezar este viaje único en su tipo, ya que de todos modos este es un "taller permanente", y no propiamente un curso. ¿Que si es para cualquiera, incluso sin que tenga mayor experiencia o formación previa? Sí, en tanto tenga las ganas y, al principio, la paciencia de permitir/se un encuentro progresivo con la escritura y, a partir de esta, con distintas dimensiones de la experiencia humana (en la que cada vez estamos teniendo más déficit de atención y conciencia, menor sentido del presente, sumidos como estamos en los borbollones prácticos, o en los digitales e hiperconectados 24/7+). Sepan que los acompañaré bien de cerca durante su adaptación a esta propuesta algo particular y que -ya sean lunáticos, marcianos, mercurianos, jupiterianos...o ¡asteroides!-formarán parte de un grupo humano espléndido. Eso es una fija en este taller gracias a su maravillosa comunidad y a una misteriosa "ley de atracción" que los trae hasta esta puerta. 

La gran mesa de madera, el corazón de nuestro taller...

La idea de este espacio es experimentar distintos estímulos para acercarse a la escritura (sea por primera vez o, para los que ya tienen experiencia en narrativa, salir del cómodo territorio de la escritura habitual) y generar una comunidad confiable con la cual compartir los textos creados durante el taller, recibir feedback, e intercambiar las dificultades y descubrimientos del proceso creativo. Son muchas las "capas de cebolla", individuales y grupales, que irán apareciendo durante el proceso. Tampoco es menor el objetivo de apoyar a los integrantes en la búsqueda de un espacio sagrado semanal (en conjunto, durante nuestros encuentros en el taller, y luego en solitario, cuando trabajan en casa a partir de la consigna de escritura): se trata de lograr una continuidad para que puedan comprometerse más en su práctica literaria.

Dirijo talleres y procesos creativos hace un cuarto de siglo ? y me gusta que sean para todo público, en tanto los candidatos deseen contar con una guía personalizada, recibir estímulos para canalizar su interés por la escritura y participar en un espacio colectivo de motivación mientras ahondan en el conocimiento de sí y en sus percepciones. Es decir, no es necesario tener formación específica alguna ni mayor experiencia con la escritura creativa (importante aclarar que se trata de un espacio dedicado a la narrativa, y que en principio no abarca poesía, dramaturgia, guion cinematográfico u otros géneros, si bien cualquier actividad creativa, literaria o no, se verá beneficiada por los procesos del taller). De acuerdo a lo que el grupo priorice, trabajaremos con sueños; escrituras del yo (autobiografía, cartas, diarios, autoficción); mitología, arquetipos y mundo simbólico; consignas de Mario Levrero (quien me entrenó directamente para orientar según su propuesta didáctica de motivación literaria, proyecto que llevamos adelante como socios en los talleres virtuales durante los últimos cuatro años de su vida); disparadores verbales y gráficos; visualizaciones guiadas (meditación); experiencias con los cinco sentidos; una suerte de "laboratorio de percepción literaria" mediante cine, textos y/o canciones según el año; conciencia presente o tiempo enlentecido a través de lo que llamo Retro 2.0 (experiencias con cartas postales, letra manuscrita, dibujos, diarios personales y otras modalidades de la era predigital que estamos olvidando), más otras "paletas de colores" que se van elaborando o priorizando durante el taller según las inquietudes que se manifiesten dentro de cada grupo. Las consignas de escritura se realizan tanto en casa durante la semana como en el propio horario del taller, estas últimas con ejercicios más sencillos o lúdicos que, bajo la presión de un plazo breve, implican dejar de lado el perfeccionismo y lanzarse a escribir desde otro lugar. En años pasados tuvimos como cruce de artes y excusa creativa: 1) algunos papeles, películas y anécdotas del brillante cineasta Werner Herzog, interactuando desde la escritura con su obra, sus extraños universos y sus recursos expresivos, 2) un acercamiento a la mirada poética desde diferentes versiones interpretativas de dos tangos seleccionados ("Garúa" y "Tormenta") y las percepciones complementarias que puede arrojar la misma letra de canción de Mr. Bob Dylan, según donde se poca el foco, 3) un poco de El arte de la guerra, texto clásico de la estrategia militar escrito por el general chino Sun Tsu, con impredecibles aplicaciones en las encrucijadas y decisiones de personajes ficticios (o en nuestra vida personal), 4) el mundo onírico y sus potenciales creativos, 5) lo sonoro, por equipos y basado en el libro Cómo desaparecer. Manual para oyentes urbanos. Este año el tema del "laboratorio de percepción literaria" usará como eje una experiencia epistolar que realizamos hace un par de años llamada "El Club de las Cartas Retro", que utiliza la lentitud, incertidumbres y lógicas propias de la correspondencia por vía postal como exploración personal y reconexión con la escritura manuscrita.


La "Casa Amarilla" (vox populi :-))

Me manejo con propuestas que se alejan bastante de lo "técnico", del desglose formal, del decirle a la gente "cómo hay que escribir para escribir bien": el acento está puesto en el descubrimiento y encuentro paulatino con la voz auténtica de cada uno, su "estilo personal", a partir de orientación práctica que se da sobre los textos mismos que se escriben (y sus bloqueos, dificultades, reiteraciones, tendencias) en tanto datos del proceso interno mismo que voy descubriendo en cada uno. Mi trabajo también se enfoca en desarmar prejuicios y lugares comunes, apuntando a otra profundidad que la que permiten las fórmulas, el efectismo o las modas literarias, y para eso hay que trabajar sobre el escritor mismo, afinando su percepción, abriendo su mundo, aportando dimensiones del inconsciente incluso. Por lo mismo, tampoco estudiamos autores o aplicamos técnicas narrativas, y el análisis de textos literarios es bastante excepcional en la dinámica: tratamos de equilibrar la predominancia del hemisferio izquierdo del cerebro y buscar más a tientas, sin tantas salvaguardas, desde la experiencia y lo intuitivo. Obviamente, hay orientación, objetivos y criterios subyacentes a los que yo, como coordinadora, me atengo, pero siempre pensando en una evolución a lo largo de cierto tiempo, en un proceso. De ahí que suelo seguir una modalidad más "permisiva" en cuanto al texto/producto durante los primeros tiempos de trabajo con los participantes, y recién cuando están más preparados y con cierta confianza en el grupo es que empiezo a enseñar algunos elementos de corrección, pero tampoco es el eje de mis talleres en general (salvo en ocasionales jornadas extra de edición y corrección, o el Espacio Araña/ supervisión quincenal de proyectos narrativos, que se convocan aparte cada tanto y no están abiertos a todo público). Interesa más encontrar los rastros del punto que se pierde en el tejido, guiar al que escribe para que realmente consiga poner en el papel lo que cree que está poniendo. A lo largo de los años, entre los participantes se encuentran escritores natos, talentosos, publicados y premiados incluso (a los que les puedo exigir otros estándares), como también gente que simplemente gusta de escribir y quiere explorar la narrativa con más orientación, o que pone más el énfasis en los descubrimientos de su mundo personal; eso no causa ninguna complicación, ya que trabajamos en red y no en competencia (de hecho, el grupo mismo como potenciador de los procesos individuales tiene un papel notable). Lo interesante es transitar por las propuestas creativas y que cada uno logre terminar el ciclo anual con una relación con la escritura más profunda, enriquecida y de pisada firme que como empezó.



Mis grupos son pequeños porque el monitoreo de los procesos que se cursan es atento e individual; no se trata de un "curso" o de "clases", sino de algo más cercano a una mentoría. Los grupos también son organismos vivos, sistemas, y por lo mismo (y aunque me implique perder un ingreso) no me interesa que la gente venga "a probar" sino que traiga al menos una intención de permanencia hasta poder ver el horizonte en vez de desertar al primer movimiento interno. En ese caso, quizás habrán estado ocupando el lugar de otro posible participante e impidiendo que inicie su experiencia con el resto del grupo (que además, como es natural, sufre con la pérdida de un compañero). Hay que poder tolerar un poco la frustración y "animarse a animarse"; entablar con uno mismo el compromiso -a pesar de las posibles molestias iniciales- de sostener un proceso durante cierto tiempo razonable para conocerlo mejor, o de darle la oportunidad a un aprendizaje. Algo muy importante en un mundo tan volátil, donde nos cuesta mantener la dirección al ser constantemente distraídos y tentados por infinidad de estímulos. Desde hace ocho años, para poder formar parte de mis grupos es condición tener la capacidad de olvidarse del celular o smartphone durante dos horas semanales (o, en caso de que deban estar pendientes por alguna circunstancia familiar o personal, tenerlo en vibrador y en el bolsillo; nunca sobre la mesa, sino fuera del alcance de la vista, propia y ajena: se habla por teléfono o se leen/envían mensajes en el zaguán solamente, como si en en nuestro salón hubiera una jaula de Faraday, y esto vale también para los “recreos” o antes de empezar). Esta propuesta de motivación literaria y exploración de sí tiene que ser un oasis, una isla temporal en la que nos conectamos con el aquí/ahora pleno y los mundos interiores -algo que cada vez se está volviendo más difícil porque estamos saturados de comunicación e información (y en los últimos años, de noticias sombrías que distorsionan nuestra experiencia de la realidad, limitándola)-, por lo que desconectarse ciertos lapsos se vuelve imperioso; abogo también por la "slow web" y que no quedemos esclavizados por la mensajería instantánea. Personalmente, me es muy importante preservar dicho espacio sagrado que se forma al estar realmente presentes para que puedan sacar el mayor provecho, y este año volveré a invitarlos a todos a dejar afuera el mundo por un rato, como una bicicleta con candado que a la salida seguirá allí, aguardando :-) El taller está dirigido a adultos de cualquier edad (tanto por menos como por más), en tanto se sientan cómodos integrados a esa riqueza e intercambio intergeneracional. Es una actividad que puede continuarse año a año -un taller "permanente"-, y de hecho los progresos son notorios entre los participantes que concurren habitualmente, además de que afianzan el ambiente y la identidad del grupo para quienes se acercan por primera vez. La zona es Cordón Sur/Parque Rodó; en la "casa amarilla", cada semana nos encontramos para trabajar en lo importante mientras compartimos el cafecito del taller en nuestros clásicos jarritos de barro mexicanos (¡un ritual que todavía no es posible disfrutar por internet con todos los sentidos!)

Podés escribirme a hola@onetto.net por consultas específicas, o si (luego de leer la información atentamente) te hace falta una breve charla para sacarte las dudas por teléfono o por videollamada podes agendarte en mi TidyCal . Hay también opciones individuales y grupales por internet para quienes lo prefieren o residen lejos de Montevideo, sea en el interior del país o en cualquier otra parte del mundo (¡todavía no llegamos fuera del área de influencia terrícola, pero hace muchos años que los nombres de los grupos del taller dan cuenta de cierto movimiento expansivo!????⭐)

Inicio 2026:

Miércoles 4 de marzo, de 19 a 21 h (mercurianos)

Jueves 5 de marzo, de 19 a 21 h (jupiterianos)

"Ciclistas" (luego de Semana Santa):

8 y 9 de abril respectivamente

costo mensual del taller:

$ 5.500

(ajusta mínimamente en julio)

Matrícula anual: $ 2.000 | Quienes completen el año y tengan decidido continuar el año que viene, pueden reservar con solo hacer el pago en diciembre/enero del primer mes: marzo 2027 (es decir, con matrícula exonerada).

Finaliza: 9 y 10 de diciembre (ese mes se cobra la mitad)

Reserva: Pago de primer mes y matrícula

($ 7.500 total)

Cupo limitado a 10 participantes por grupo.
Interesados usar el formulario  al final de este 
artículo, reservas@onetto.net o whatsapp de los 
talleres (mensajes de texto o de voz): 
+598 91927226|
Sujeto a cupo disponible y a que no haya incompatibilidades 
una vez conocida los nombres de participantes ya inscritos.

Pero si ya te decidiste por el taller "permanente"

de motivación literaria, registrate aquí

Parque Rodó | Montevideo

hola@onetto.net